
El proceso inicia con el soplado-estirado de la preforma para obtener la botella que bien puede mandarse directamente a la línea o a contenedores de lona para almacenarse.
Ya que la botella es orientada, pasa a la etiquetadora automática y continúa su trayecto hacia la llenadora en donde se enjuaga, se llena y se tapa.
Simultáneamente en la sala de jarabes, de una manera totalmente higiénica y salubre -como es la constante en cada una de las etapas- se prepara la base de los sabores que se envían a las llenadoras que al mezclarse con el agua carbonatada dan origen a los refrescos. La fórmula secreta del concentrado de Tonicol se elabora en una sala especial a la que solo tienen acceso los miembros de la familia Solorza con la consigna de heredar la receta a sus futuras generaciones.
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Ya terminado el refresco, se le imprime la fecha de elaboración y en su recorrido pasa por un avanzado sistema que inspecciona el llenado para detectar que la botella no tenga fugas y que lleve el nivel correcto de producto.
Las botellas siguen hacia la enfardadora automatizada en donde se forman los paquetes para que posterior a ello lleguen al moderno robot que los acomoda perfectamente en las tarimas para su paletizado.
No deja de sorprender que todas estas acciones se hacen a una velocidad increíble ya que esta línea tiene una capacidad de 24,000 botellas por hora en tamaños personales de 355 y 600 ml, mientras que de 2 litros se producen 12,500 refrescos por hora.
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Creada por: ANCLA

